El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha ordenado a su Gobierno que redacte las líneas directrices para lanzar ataques cibernéticos contra redes de ordenadores enemigas, informó el viernes el periódico The Washington Postn, según informa Reuters.
Bush firmó el pasado julio una directiva que ordenaba al Gobierno desarrollar, por primera vez, normas para decidir cuándo y cómo Estados Unidos entraría y trastornaría sistemas informáticos extranjeros, dijo el periódico.
La directiva secreta nacional no había sido divulgada al público hasta ahora, dijo el periódico.
Según la información, las reglas para la guerra cibernética se estaban preparando entre especulaciones de que el Pentágono estuviera considerando algunas operaciones informáticas ofensivas contra Irak si el presidente decide ir a la guerra para desarmar a Bagdad de sus presuntas armas de exterminio.
“Cualquier cosa que pueda suceder en Irak, podemos estar seguros de que se seguirán todos los mecanismos apropiados para la aprobación de operaciones cibernéticas”, dijo un responsable del Gobierno al periódico, que no quiso confirmar o negar si tales planes se estaban preparando.
No había disponible por el momento ningún portavoz de la Casa Blanca para que hiciera comentarios al respecto.
El Post citó a destacados cargos que no identificó diciendo que Estados Unidos nunca ha realizado ciberataques estratégicos a gran escala, pero que el Pentágono había acelerado el desarrollo de armas cibernéticas.
Los estrategas militares imaginan a soldados en terminales de computación invadiendo en silencio redes extranjeras para desactivar los radares e instalaciones eléctricas y trastornar los servicios telefónicos, dijo el periódico.
Los responsables dijeron al Post que a pesar de muchos meses de debates entre el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Nacional de Seguridad, aún no se habían resuelto una serie de asuntos y la directiva del presidente se encontraba aún en una etapa inicial.
Un alto cargo del Gobierno dijo al periódico: “Estamos tratando de ser minuciosos y cuidadosos en esto. Yo espero que el proceso termine en otra directiva (…) que establezca las bases”.
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